En mis bordes tu voz es mi delirio
y entre luces de un sueño el pensamiento
va buscando el rocío de tu labios,
y a mis surcos lo trae a condición
de semilla arrastrada por el aire.
Eres magia voraz como un incendio
que atraviesa mi mar sin dimensiones
y dislocas mis nortes sin candados
para hacerme subir hasta la cima
amarrada a la punta de un bordado,
cuando disparas
el cantar tu misterio.
Y tu tiempo es exacto en minuteros
del reloj que no tiene una estación,
tiene huellas de sed de un caminante
con mochila vacía de arrumacos.
Cabalgan potro y pasto con tu ausencia
urdiendo de amarillo las distancias,
boca y beso enloquecen
con sudor perturbado por la impar geografía,
de mi cuerpo en tus manos.
(Freya)
27 de Noviembre, 2009
REALIDADES NO VIRTUALES, Por Fernando Sabido Sánchez
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*LA TIERRA
En nuestro planeta empieza
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Los hospitales psiquiátricos
se transforman
...
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