Proa al norte es mi lucha día a día
sin murallas ni planas superficies,
los ocasos son copas de mi vino
donde bebo a conciencia mi acomodo.
No es la gloria el tesoro navegante
el que enjoya la vida de victorias,
es mi celo, caricia del tesón
que moldea las arcas de mi esencia.
No hay un Dios que acomode mi mochila
son mis hombros que saben de ese peso
y acomodan su carga sin respaldo
con coraje, con lucha y voluntad.
No hace falta subirme a la cubierta
de una barca que sé cómo navega.
(Freya)
5 de Julio, 2009
POEMAS, Por Fernando Sabido Sánchez
-
*.*
**
**
*EN ALGUNOS ASUNTOS NO *
*CABEN MEDIAS TINTAS*
**
**
*Admite que no sabes*
*vivir sin amar*
*y te has implicado*
*en relaciones oscuras*
*con asidu...
Hace 9 horas